El Triángulo de las Bermudas

Durante las décadas de 1960 y 1970, el llamado Triángulo de las Bermudas se convirtió en uno de los grandes misterios de la cultura popular. La supuesta región triangular del Atlántico, situada aproximadamente entre Bermudas, Puerto Rico y Miami, comenzó a asociarse con desapariciones de barcos y aviones que, según algunos autores, no podían explicarse por causas convencionales.
Sin embargo, el propio concepto de «Triángulo de las Bermudas» tiene una historia relativamente reciente. El término fue popularizado por el escritor estadounidense Vincent Gaddis, que lo utilizó en 1964 como título de un artículo publicado en la revista Argosy. Una década después, el libro The Bermuda Triangle, de Charles Berlitz, convirtió el asunto en un fenómeno editorial internacional.
A partir de entonces, el Triángulo se convirtió en territorio abonado para todo tipo de teorías: extraterrestres, anomalías magnéticas, fenómenos submarinos, dimensiones desconocidas e incluso la legendaria Atlántida.
El Triángulo de las Bermudas: entre el misterio y la realidad
Aquí encontramos el primer detalle importante: no existe una delimitación geográfica oficial del Triángulo de las Bermudas. Sus límites varían según la fuente y la zona ni siquiera está reconocida oficialmente como una región geográfica con características especiales.
La NOAA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, señala que no existen pruebas de que las desapariciones misteriosas sean más frecuentes allí que en otras zonas oceánicas de características similares. La Guardia Costera estadounidense tampoco reconoce explicaciones sobrenaturales para los accidentes ocurridos en la región.
Además, hablamos de una zona con un intenso tráfico marítimo y aéreo y expuesta a huracanes, tormentas tropicales, fuertes corrientes y cambios meteorológicos rápidos. El Gulf Stream, por ejemplo, puede modificar las condiciones del mar y del tiempo con bastante rapidez. Todos estos factores ofrecen explicaciones mucho más terrenales para numerosos accidentes.
El misterioso Boeing 707 de 1963
Uno de los episodios menos conocidos relacionados con el Triángulo habría ocurrido el 11 de abril de 1963, cuando un Boeing 707 realizaba el trayecto entre San Juan de Puerto Rico y Nueva York.
Según el relato recogido posteriormente por Charles Berlitz, el avión se encontraba aproximadamente a 31.000 pies de altitud cuando el copiloto observó algo extraordinario sobre el océano: una enorme formación que parecía elevarse desde la superficie del agua, descrita como una especie de «burbuja» o gran masa redondeada.
La tripulación habría observado el fenómeno durante unos segundos y calculado posteriormente que tenía aproximadamente una milla de anchura y media milla de altura. El relato sitúa la observación sobre una zona próxima a la fosa de Puerto Rico, uno de los sectores más profundos del Atlántico.
Con el tiempo, algunos autores plantearon explicaciones extraordinarias, entre ellas la posibilidad de que la tripulación hubiera presenciado una explosión submarina. Incluso se llegó a especular con un supuesto dispositivo nuclear.
Pero aquí conviene poner freno a la imaginación: no existe evidencia independiente suficiente para afirmar que aquello fuera una explosión nuclear, una erupción volcánica o un fenómeno paranormal. El episodio debe considerarse un relato de observación atribuido a la tripulación, cuya explicación no está establecida.
¿Por qué nació el misterio?
La leyenda del Triángulo no surgió de un único acontecimiento. Se construyó progresivamente a partir de noticias sobre desapariciones, algunas reales y otras posteriormente exageradas o mal documentadas.
El investigador Larry Kusche examinó numerosos casos popularizados por Berlitz y encontró errores, localizaciones incorrectas y acontecimientos presentados de forma mucho más misteriosa de lo que indicaban los registros disponibles. Su investigación se publicó en 1975 bajo el significativo título The Bermuda Triangle Mystery—Solved.
Eso no significa que todos los accidentes estén explicados. Algunas desapariciones carecen de información suficiente para reconstruir exactamente qué ocurrió. Pero que un caso permanezca sin resolver no demuestra que detrás exista una causa sobrenatural.
El Triángulo de las Bermudas continúa fascinando porque combina accidentes reales, océano abierto, historias difíciles de verificar y una buena dosis de imaginación. No hay pruebas de que esconda extraterrestres, portales dimensionales o los restos de Atlántida. Lo que sí existe es un océano enorme, cambiante y, en ocasiones, tremendamente peligroso.
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